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Las últimas palabras que se dicen son de las más importantes y Pablo en sus últimas palabras le escribe a Timoteo para animarlo. Esta reconociendo que está a punto de morir, aun que eso no le preocupe y lo exhorta. La buena batalla se pelea con la palabra de Dios, sabiendo que de nuestro lado esta Dios.

La palabra de Dios nos dice que somos soldados de Jesucristo: Tu, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo” (Timoteo 2:3).

En el ejercito del Señor no existen asalariados solamente voluntarios ver referencia Biblica Jueces 7:3, “Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad”. Definitivamente nadie llega a ser soldado en contra de su voluntad. Mat. 11:28-30.

 

 

Jesucristo tiene toda autoridad. Mat. 28:18; Efes. 1:21. Es el Creador y Señor del universo. Mostró su poder sobre los endemoniados, las enfermedades, y aun los vientos y las olas. . Por lo tanto, El merece la completa sumisión de los que están alistados en su ejército. 2 Tim. 2:4, “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado”. Muchos, aun de los que profesan seguir a Jesús, quieren vivir como los israelitas cuando “cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jueces 21:25).

Recuérdese que todos los soldados de Cristo son voluntarios, pero habiendo entrado en su servicio, han de someterse completamente a su voluntad.

Un cristiano padece sufrimientos a lo largo de su caminar, no debemos pensar que todos los días de su vida será como andar en una pradera, definitivamente no, esto va a ser difícil pero la victoria está asegurada a los que creen y confían en su creador.     Romanos 8:37 -”en todas estas cosas somos más que vencedores…”

Nosotros como cristianos estamos en una lucha inmensa, no contra sangre ni carne, sino contra principados, debemos de entender eso, estamos en una lucha día a día. Efes. 6:12, “No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra … huestes espirituales de maldad”.

El soldado de Cristo debe pelear con el propósito firme de ganar la victoria. 1 Cor. 15:58.

La batalla se gana día tras día, no es solamente el día domingo, cuando decimos Aleluya… Amen y nos abrazamos fraternalmente unos con otros.

1ª Timoteo 6:12 “Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos”

No solo dice Pablo he peleado la batalla, si no la buena batalla y aquí Pablo le dice a Timoteo pelea la batalla de la fe y nosotros debemos de pelear cada día la buena batalla, no decir: otra vez el trabajo, mi esposo (a), mis hijos, o esta enfermedad, debemos de levantarnos y decir: yo estoy listo para pelear esta buena batalla, porque tú me estas ayudando Señor! y si no estuvieras conmigo ya hubiera desmayado.

Cuando estemos a punto de perder la fe o dudar de la obediencia a Dios, la fe, la salvación y todas las cosas que Dios me dice, ahí es donde debemos de pelear, decir: estoy listo para pelear la buena batalla.

Nosotros pensamos erróneamente que podemos vencer a Satanás con nuestras propias fuerzas, que lo puedo vencer por que leí tres versículos esta mañana, si vienen problemas yo voy a vencer en mis fuerzas y la perdemos y se vuelve mala batalla.

La primera batalla se lleva a cabo en el corazón de la persona que quisiera ser soldado de Cristo. Mat. 16:24, toma la decisión de negarse a sí mismo y seguir a Cristo. Entonces hay “lucha contra la carne (Gál. 5:16; Sant. 1:14; 1 Jn. 2:16; 1 Cor. 9:27)”

En nuestra propia carne vamos a terminar tirados y vencidos. En vez de confiar en la vida eterna, confiamos en la filosofía, eso no es pelear la buena batalla.

Otra forma de pelear las batallas es ganando almas como lo hacía Pablo.

Ir en esa batalla de la fe y presentarle a este mundo que Jesús murió por nuestros pecados y es el único que nos puede salvar.

 

2ª Timoteo 1:8 “Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,”

2ª Timoteo 4:7 “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”

No solamente Pablo le dice pelea la buena batalla si no le dice he acabado la carrera.

Pablo le dice: no me eche para atrás, no tire la toalla, ni renuncie, si no la acabe, acabe la carrera y hay que acabar cada carrera que nosotros empezamos. En la carrera por la vida eterna no podemos decir lo que se dice en el mundo, lo importante no es ganar sino competir; en la carrera de Dios no existe esta mentalidad de derrota, porque el que se enlista en la carrera de Cristo se prepara para ganar y debe terminar su carrera. Si yo empiezo la carrera, la voy a terminar.

Una de las carreras más importante es esta vida. Hebreos 12:1 “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,”

Si el pecado me está asediando e impidiendo que pueda correr, tirar las cargas y seguir la carrera con paciencia. Dios no quiere que nos adelantemos a El, ni nos atrasemos, si no que vayamos al ritmo de Dios.

Dios sabe que tan rápido puedo correr. Nuestro entrenador está corriendo junto con nosotros al paso de Él, El nos dirige y nos enseña.

A veces nos desesperamos en nuestra vida y terminamos tirando la toalla.

Otro punto muy importante es poner nuestros ojos en Cristo, podemos enfocarnos en las fallas de los demás sea ministros o quien sea solo manténgase viendo al invisible glorioso Dios. Si día a día ponemos nuestros ojos en Cristo va a ser más fácil acabar la carrera.

No hay una bendición más grande que al morir uno pueda decir: he acabado la carrera, la vida que viví para mi Señor fue una vida en Cristo siempre poniendo los ojos en mi Dios.

Muchas veces no podemos terminar bien la carrera por que vienen las dudas, quitamos nuestros ojos de Cristo o empezamos a ver otras cosas, no hay que permitirlo.

Para poder ser efectivo en la guerra espiritual en la que estamos el primer campo

de batalla que tenemos que vencer es por uno mismo.

 

El propósito principal del enemigo es quitarnos la vida, pero cuando no lo puede lograr se conforma con herirnos para neutralizarnos y evitar que seamos efectivos en la batalla algunas de las heridas que nos causa el enemigo son como estas: La traición o infidelidad de un ser querido,  La caída espiritual de un líder religioso que respetamos y admiramos, El descuido espiritual que provoca tristeza, desanimo o incredulidad  (que es el Afán de la vida, placeres del mundo, pereza espiritual) y tantos otros.

 

Los campos de batalla se llevan en nuestra mente y en el corazón, por lo tanto esto es lo que dice la palabra con relación a la mente y al corazón:

MenteI Corintios 2:16, Efesios 4:23 – Renovar nuestra mente con la de Cristo

Nuestros pensamientos deben ser puros y en armonía con la palabra de Dios

Ante toda situación, Siempre Pensar - ¿Que haría Jesús en mi lugar?

 

CorazónProverbios 4:23 y Mateo 15:19 – guarda tu corazón porque de él emana la vida y de él salen los malos pensamientos,…

Llene su mente y corazón de la palabra de Dios “porque de la abundancia que

Halla en su corazón hablara su boca (Mateo 12:34)” crea la palabra en su corazón y reprenda a los demonios.

  

Y finalmente tenemos que guardar la Fe.

2ª Timoteo 4:7 “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,”

El guardar la fe no significa meter la biblia en el librero. Guardar la fe es caminar con Dios y Dios quiere que guardemos la fe y que la protejamos, que entendamos que hay alguien que quiere quitar mi fe. Cuando parezca que en el mundo me salen las cosas mal, pero yo se que ando bien caminando con Dios, no importa lo que la gente diga, Dios está conmigo y he guardado la fe hasta el último suspiro de mi vida.

Agárrate firmemente de nuestro Señor Jesucristo, pelea tu batalla y declara victoria sobre tu vida, guarda tu fe por que allá en la eternidad te espera un galardón especial. Si requieres consejería u oración no dudes en contactarnos estamos para servirte.

¡Dios te bendiga abundantemente  y sigue adelante no te desanimes!

 

Email: oraciones@ccgetsemani.org

 

 

“ PELEA LA BUENA BATALLA DE LA FE “

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